La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal, de Barbi Japuta

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– ¿Crees que este planeta puede ser el sueño de un gigante que vive en los confines del universo?
– (…) Mira, Bárbara, la verdad es que nadie puede saber si somos el sueño de un gigante o no. (…) Pero es que eso es también parte del encanto de toda esta historia, ¿no? Podemos estar aquí por cualquier motivo pero aún no tenemos ni idea de cuál es… A lo mejor es que tenemos que vivir sin más…” p. 62

– Potser si que allò que em cal és viure sense més… Què vol dir viure sense més?

Cuerpo de mujer. Sabiduría de mujer, de Christiane Northrup (II)

Nuestros deseos son la manera como la fuerza vital sanadora pasa por nosotros y repone nuestros cuerpos. Son los que hacen la vida digna de vivirse. (…) Y siempre contienen la clave para ayudarnos a sanar, no sólo el cuerpo sino toda la vida” p. 21

– I si la meva desconnexió és tal… que no som coneixedora dels meus desitjos, per on començar? I si el que desitjo és desitjar? Es pot desitjar desitjar o el desig és per si sol?

– En el desitjar desitjar, desitges.

– Si, però ho faig des de la necessitat de sentir-me viva i a jo m’agradaria fer-ho des del plaer d’estar-ho.

– Potser és un principi.

– Potser si… – i somric 🙂

Cuerpo de mujer. Sabiduría de mujer, de Christiane Northrup (I)

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En el estado de salud de la mujer influyen muchísimo la cultura en que vive, su posición en ella, sus experiencias, y sus pensamientos, creencias y comportamiento día a día.” p. 21

(…)

“Cuando por fin hacemos la conexión entre nuestros pensamientos, nuestras creencias, nuestra salud física y nuestras circunstancias en la vida, descubrimos que estamos en el asiento del conductor de nuestra vida.” p.23

El ciclo menstrual; mediación viva para la vuelta al cuerpo

Fa un parell de setmanes vaig ser convidada, pel Cercle de Dones, a la inauguració de l’exposició “Nueva relación con nuestro ciclo mentrual“. Una exposició que reuneix devers unes seixanta obres pintades amb la lluna, com a elles lis agrada anomena-la, d’algunes de les dones del cercle.

Va ser una experiència preciosa (replena també de moolts nervis, tot s’ha de dir :p)!

Avui comparteixo aquí les paraules que vaig preparar, a partir de la meva experiència, per a dita ocasió.

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“EL CICLO MENSTRUAL; MEDIACIÓN VIVA PARA LA VUELTA AL CUERPO”

Antes de empezar me gustaría agradecer, al círculo de mujeres, la oportunidad de estar aquí hoy entre vosotras y la oportunidad también, que ha supuesto para mí este encuentro, para poner en orden (en el sentido de integrar, de colocar en mí) todo un sinfín de pensamientos y conocimientos que he ido gestando o bien han venido a mí desde que empecé a interesarme por esto que llamamos el ciclo menstrual.

Pensándome en relación con él, mientras preparaba estas palabras, me di cuenta que era caer en el error, en un sinsentido, creer que mi inicio empezaba, como lo había descrito hasta ese momento, a partir del descubrimiento, un día de “Sant Jordi” de hará ahora cinco años, del libro de Anna Salvia “Viaje al Ciclo Menstrual” (libro que desde hace poquito podéis encontrar en esta biblioteca). Sino que tenía que remontarme seis años atrás, ahora once, cuando con 12, 13 años (confieso que no lo recuerdo muy bien) tuve mi primera luna roja, como la llama Miranda Gray en su libro del mismo modo titulado. E incluso antes.

Sería bonito, quizá, que ahora todas pudiéramos conectar con esa primera vez, con lo qué sentimos, con cómo nos sentimos, con cómo se vivió a nuestro alrededor… invito también a los hombres a conectar con alguna experiencia en relación con el ciclo menstrual, quizá cómo vivieron el primer sangrado de una hermana, o la llegada mes tras mes de la menstruación a vuestras madres, vuestras compañeras, amigas…

Conectar con esa primera vez que hemos nombrado menarquía y que tantas culturas celebraban y celebran, algunas, aún hoy día como rito de paso a la edad adulta, se me revela un ejercicio además de bonito, interesante. Interesante porque me permite tomarme hoy la libertad de resignificar dicha experiencia, para hacer de ella fuerza que me abra, que me oriente, que dé sentido a mi ser mujer…  pues el lenguaje construye y cómo vivimos ese primer día traza también la manera en que nos concebimos como mujeres. Pues ese día, al parecer, nos hacemos mujeres.

En mi caso, me he dado cuenta al recordar que la llegada de mi menstruación fue más especial de lo que nunca había pensado. Es así como recuerdo que mi primer sangrado, fue en casa de mi abuela y abuelo materno, junto a mi madre y mi padre, y acompañada también por dos de mis primas, con las que he compartido toda mi infancia.

Recuerdo la sensación de no entender, de no saber muy bien qué me pasaba, qué era eso que había de pronto en mis bragas… fue mi prima la que me lo esclareció con un: algún día te tenía que llegar.

Estas fueron las primeras palabras que recibí. Quizá no las más bonitas, pero fueron las que fueron y las agradezco y agradezco infinito su compañía. Ante ellas contesté con un soplido de resignación, como para soltar el peso que en ellas (en sus palabras) presentía, pues en algún momento anterior yo ya había aprendido que esto de la regla era un estorbo. De ahí que crea que la relación con nuestro ciclo menstrual sea, como venía diciendo, anterior a nuestro ser cíclicas. Pero no hay nada en este mundo que lo ocupe todo. Y en el fondo, debo confesar,  que en mi interior me sentí feliz y muy agradecida, y así, en silencio, de camino a casa, en el coche, se lo hice saber a las estrellas. Y luego, con la boca pequeña y un manojo de nervios jugando en mi garganta, se lo expliqué a mi madre.

Al día siguiente, al levantarme, mi madre, ante mi silencio, hizo saber a mi padre que me había hecho mujer. Así, con estas palabras: na Paula ja és dona. Y yo medio escondida, sonreí y me fui tan rápido como pude hacia mi habitación.

No creo que sea la menstruación lo que nos haga mujeres. O no del todo… pues hay mujeres que no menstrúan y no por ello son menos mujeres, hay mujeres viviendo en cuerpos de hombres y hombres en cuerpos de mujeres. Y siento importante también poder acoger dichas diferencias, que no desigualdades. Aunque, en mi caso sí ha sido un punto importante, para vivir mi ser mujer desde el gozo, considerándolo fuente de sentido, conectar y poner atención a mis ciclos. De ahí que considere el ciclo menstrual; mediación viva para la vuelta al cuerpo, mi cuerpo, un cuerpo sexuado en femenino. Un cuerpo con la capacidad de ser uno y dos a la vez, como dice María-Milagros Rivera Garretas en El cuerpo Indispensable (2001: 9); “capacidad  que, por azar pero necesariamente, le es propia. Una capacidad que consiste en la creación y gestión de seres humanas y humanos y en la creación y gestión de relaciones. Una capacidad que ni incluye ni excluye la maternidad. Entendiendo, sin embargo, que esta capacidad, ejercido o no, es una fuente importantísima de significado, de simbólico.”

Y es este punto el que me interesa.

Y esto sí que fue posible, primero, gracias al libro-regalo de Anna Salvia que os comentaba justo al inicio. Con el cual empecé a redescubrirme en cuatro, a través de su Diario del Ciclo cuyo cuenta con un cuadro donde una ir apuntando día tras día los datos fisiológicos que nos ayudan a delimitar cada una de las fases de nuestro ciclo como son: la temperatura basal (cuya encuentra su momento cúspide con la ovulación, manteniéndose alta hasta la menstruación), los días de sangrado (y aquí un elemento importante fue la copa menstrual), el moco cervical (cuyo varía también a lo largo del ciclo pasando de tipo G a tipo E, volviendo luego a tipo G en la premenstrual), la posición, apertura y tacto del cuello del útero (duro como la punta de la nariz, hacia abajo y cerrado en preovulatoria y premenstrual y blandito como los labios, hacia arriba y abierto en ovulatoria y menstrual) y las prácticas sexuales (es bonito ver como cambian las apetencias, la intensidad, la relación con el otro, la otra o con una misma y como darse el permiso para vivirlas enriquece nuestra sexualidad).

Y por otro lado, el diagrama lunar, a través del cual empecé a hacerme palabra plasmando en él mis vivencias, mi estado físico, mental, emocional e intuitivo y espiritual. Y a través del cual pude encontrar resonancias también con otros ciclos. Como puede ser el ciclo de la luna, de las estaciones, el día y la noche…

Y luego gracias también a otros proyectos como El camino Rubí, Mujer Cíclica y Duoda; el Centro de Investigación de Mujeres de la Universidad de Barcelona.  Cuyos me abrieron la posibilidad de redescubrirme desde otro lugar, resituándome bajo otro orden simbólico. Un simbólico concebido bajo la concepción, acogiéndome ahora a palabras de Lia Cigarini, escritas en La política del deseo (p.150), de que “a una mujer, la libertad le corresponde por su ser mujer, no a pesar de su sexo.”

Paula Marquès Marquès

Dia 8 de març de 2016

No em vendré

Obro els ulls i sent el pes que m’aclapara els pits, el nus al coll… Ja estan aquí penso, ni un descans; ni tant sols el moment d’exhalar el primer sospir… Ja estan aquí, puc sentir-los, escoltar-los com ressonen dintre meu, mentre noto el cor compassar-se amb ells. Son nervis. Els nervis que em recorden l’entrevista d’avui. M’aixeco, un minut més dins el llit podria ser fatal… vaig direcció al bany i d’aquest a la nevera, em disposo a prendre un got de llet amb cereals, m’assec. No, m’aixeco i vaig a cercar la revista de Gansos Salvajes que just fa un parell de dies em va arribar. Ara sí, me’n torno a la taula i entre cullerades passo pàgines, doncs, sóc incapaç d’atendre a res. I d’aquí a l’armari, què em poso? Miro per la finestra i veig el vent fent festa, pantalons llargs texans, camiseta vermell-taronja, a conjunt amb les sabates i màniga llarga de punt color beige. Preparo la bossa i… No em vendré!

Reflexión 1994

Reflexión (1994) de Francine Van Hove

I… i una frase vinguda des de no sé on em salva. Somric, i amb el gest es trenca la màscara, però ni me n’adono, només sento el pes esfumar-se, respiro alleujada… no em vendré, i m’ho dic ara davant el mirall. I marxo, doncs, ja és hora. Però dins el cotxe hi segueixo pensant… em sorprèn la tranquil·litat amb la que m’han deixat aquestes tres paraules. No havia pensat mai que la nuesa podria ser el meu millor vestit.

Dia 12.

Silenci.

Escrit el 21 de maig de 2015.